
Nuestra historia
Kasa Simone nació de algo que empezó mucho antes que el negocio: una tradición familiar de tres generaciones. Mi abuela le enseñó a hacer tembleques artesanales a mi mamá, y ella nos los enseñó a mis hermanas y a mí.
Durante distintas etapas de nuestras vidas, los tembleques hechos a mano fueron un apoyo económico para la familia — mucho antes de que existiera "Kasa Simone" como marca.
El arte siempre ha sido el hilo conductor. Mi mamá es profesora de Bellas Artes y actriz de teatro, y la mayoría de los diseños únicos que ves en nuestras piezas nacen de sus manos. Yo crecí rodeada de ese mismo mundo artístico, y hoy me encargo del diseño de marca y la parte creativa del negocio. Los tembleques han estado ligados a mi mamá — y a nuestra familia — desde que tengo memoria.
Decidimos convertir esta tradición en un negocio formal hace apenas seis meses. Es poco tiempo, pero soñamos con que Kasa Simone crezca durante muchos años más, incluyendo tener algún día un local físico propio.
Nunca vamos a olvidar nuestra primera venta como Kasa Simone: un tembleque personalizado de la línea Lia's Fleur. Fue la primera vez que alguien valoraba, en forma de compra, un trabajo que llevaba generaciones en nuestra familia. Esa emoción es la que nos sigue moviendo hoy.
Sabemos que nuestros precios no son los más bajos del mercado, y nos lo han dicho más de una vez. Pero creemos firmemente que el trabajo artesano hecho a mano no se regatea — cada tembleque lleva horas de trabajo, técnica heredada y una historia detrás. Por eso, a cada persona que ha confiado en nosotras y ha comprado una pieza, le tenemos un cariño especial.
Dato curioso: el nombre no se pronuncia "Simón" — se pronuncia "Simoné".